viernes, 7 de diciembre de 2012


PYMES superan tasa nacional de accidentes laborales

Martes 7 De Agosto 2012
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Segmento tiene tasa un 20% mayor que las medianas y grandes empresas. Problemas al conducir, trabajar en altura o con herramientas manuales, son algunas de las tareas en las que los trabajadores de las empresas con menos de 50 personas suelen sufrir cada día. Experto de la ACHS analiza las cifras, señala las causas y enfatiza en la necesidad de capacitar a los trabajadores en materia de prevención y seguridad.
Las Pymes tienen más accidentes y días perdidos que las empresas más grandes, según datos de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).  La tasa de accidentabilidad –es decir, la cantidad de accidentes por cada cien trabajadores– de las empresas no Pyme es del 5,04%, mientras que en las Pymes esta cifra alcanza el 6,07%, frente a una tasa nacional de 5,3%. Lo mismo ocurre con la tasa de siniestralidad, que es el número de días perdidos en un año por cada cien trabajadores; aquí, la media nacional es de 77 y las empresas más grandes muestran un índice de 73 días, contra 101 en las más pequeñas.
Industria (9,32%), Construcción y Agricultura (8,98%), Caza, Silvicultura y Pesca (7,36%) son las actividades económicas que tienen los niveles más altos de accidentabilidad. En el otro extremo, Minería (3,93%), Servicios (3,96%) y Comercio (4,91%), los menores.
Los accidentes más frecuentes en las empresas con menos de 50 trabajadores están asociados a la conducción de vehículos, al trabajo en altura física y al manejo inadecuado de herramientas manuales.
César Cabrera, 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Humor, Oración Del Prevencionista

Chicos, ojala y el profesor no se enoje, pero aquí les va algo de humor del prevencionista....

Oración del prevencionista:

Santificados sean los certificados
Hagase tu voluntad, asi con el 594, como en la 16.744
Danos hoy nuestra charla de 5 minutos
No nos dejes caer en el Comité Paritario…
…Y liberanos de la 20.123 …Amen /
…Santa MINSAL
Madre del SEREMI
Ruega por nosotros los Prevencionistas Ahora y en la hora de la fiscalización
Amen


martes, 13 de noviembre de 2012


CAMBIO DE ACTITUD PREVENTIVA

José Ignacio Piñar Montalván

 

¿Es posible modificar los comportamientos preventivos en los trabajadores?

Sería un error pensar que un trabajador por el simple hecho de recibir una adecuada formación teórico y práctica adecuada en función al puesto de trabajo de desempeña en una organización, sea condición suficiente para conseguir una idónea actitud que derive en conductas seguras y por tanto en una reducción de los índices de siniestralidad laboral.

La conducta que adopta un trabajador está relacionada directamente con la forma que tiene una persona de comportarse en diversos ámbitos de su vida cotidiana. Con esto quiero decir que el término puede emplearse como sinónimo de comportamiento, ya que se refiere a las acciones que desarrolla un sujeto frente a los estímulos que recibe y a los vínculos que establece con su entorno.

Por esto, es decisivo incidir cognitivamente en la persona, para aumentar las posibilidades de éxito en la minimización de accidentes en nuestra organización, consiguiendo posicionamientos más seguros frente a las situaciones de peligro y acercamiento hacia el respeto y cumplimiento de las medias de seguridad y salud establecidas en el Sistema de Prevención de la empresa.

Las acciones más importantes que pueden contribuir a aumentar considerablemente la consolidación de cultura preventiva en toda organización tienen su eje central en las aportaciones que realiza la Alta Dirección de la empresa, su implicación debe de servir como ejemplo para conseguir un calado importante entre todos los trabajadores.

Cuando la dirección está concienciada y los trabajadores perciben este compromiso por la seguridad, resulta viable emprender estrategias para fomentar la cultura preventiva entre estos, y con ello poder actuar para conseguir la motivación en los aspectos relacionados con la prevención, ya que el receptor estará más accesible para que su conducta sea moldeada en base a los conocimientos recibidos y percepciones recibidas en cuanto a la adecuada implantación de las normas de seguridad y salud establecidas en el Sistema de Gestión de la Prevención de la empresa.

Es indiscutible que cuando el trabajador es consciente de que las responsabilidades de acciones resultantes de la aplicación práctica de la prevención o la omisión de está, es compartida entre él y la dirección, es más sencillo conseguir los objetivos deseados en todo plan de prevención, ya que se produce una sinergia bidireccional que ejerce un enriquecimiento importante del Sistema implantado.

Por lo tanto, los directivos, mandos intermedios y personal designado en materia de prevención, deben de tener una conducta ejemplar en materia de seguridad laboral, y que sus acciones sirvan como modelo para que la estrategia que definamos para fomentar la cultura preventiva, tenga como base una sólida estructura para empezar a levantar los cimientos de nuestro Sistema de Gestión en búsqueda de la reducción de accidentes y por tanto a potenciar positivamente el clima laboral.

Desde los servicios de prevención son diversas la técnicas cognitivas que podremos emplear para tratar incidir positivamente en la mejora y modificación de la conducta de un trabajador, entre ellas;

  • Propaganda, trípticos, píldoras informativas
    • Tiene que contener información específica, clara y positivista.
  • Manuales de procedimientos, fichas de seguridad, protocolos, etc.
    • Deben de ser específicos, adaptados a la normativa actual y que sirvan de consulta para todos los trabajadores con independencia a su experiencia. Tienen que contener instrucciones claras y sencillas que eviten confusiones y por tanto no consigamos que su aplicación de cómo resultado el efecto contrario al deseado. No olvidemos que son de carácter obligatorio.
  • Pictogramas / Señales y carteles informativos.
    • Tenemos que tener claro que son buenos, pero son simplemente recordatorios de riesgos que no han podido ser eliminados.
  • Divulgación de consejos prácticos.
    • Debemos de personalizarlos, causarán sin lugar a duda, un buen efecto entre los trabajadores.
  • Incentivos del reconocimiento.
    • Es importante resaltar las buenas conductas preventivas de los trabajadores. Por ejemplo, resaltar en público el interés de una persona por la cultura preventiva, y darle las gracias por contribuir en la creación de un escenario seguro, esto sin lugar a dudas es una gratificación moral importante para cualquier trabajador, y hará que continúe en la misma línea.

  • El sistema tiene que actuar con autoridad en los casos en los que sea necesario pero midiendo las acciones, ya que de actuar de un modo demasiado coercitivo pueden lesionar gravemente el clima laboral y producir un retroceso importante en nuestro proyecto preventivo.
  • Asignar responsabilidad al personal designado en prevención, con el fin de hacerles participes de la estructura organizativa del plan de prevención, resaltando su función y contribución en la política de seguridad y salud de la organización.

domingo, 28 de octubre de 2012


ACCIDENTABILIDAD EN CHINA

Los accidentes de trabajo en China causaron 45.409 muertes en los tres primeros trimestres de 2012, lo que significa un descenso anual de 15.3 por ciento anual, informó hoy el organismo de seguridad en el trabajo del país.

Los accidentes de trabajo en China causaron 45.409 muertes en los tres primeros trimestres de 2012, lo que significa un descenso anual de 15.3 por ciento anual, informó hoy el organismo de seguridad en el trabajo del país.

Un total de 210.797 accidentes ocurrió de enero a septiembre, con una disminución de 21,3 por ciento anual, de acuerdo con información dada a conocer en una conferencia nacional sobre seguridad en el trabajo.

Fu Jianhua, jefe de la Administración Estatal de Seguridad en Minas de Carbón, indicó que en las minas del país murieron 1.146 personas y se registraron 650 accidentes en lo que va de este año.

Los decesos causados por operaciones ilegales representaron 46,5 por ciento del número total de muertes accidentales, dijo Fu.

El jefe de la Administración Estatal de Seguridad en el Trabajo, Yang Dongliang, subrayó en la conferencia la importancia de la seguridad en minas de carbón y añadió que la administración enviará grupos supervisores a 20 importantes distritos para iniciar revisiones específicas.

Las minas en China están entre las que se registran más muertes en el mundo, porque ocurren accidentes fatales frecuentes debido a la falta de regulaciones de seguridad y de conciencia sobre el tema.

Las autoridades pretenden cerrar este año 625 minas pequeñas.

 

domingo, 7 de octubre de 2012


Prevención y Seguridad.

Crisis (Samuel Chávez Donoso)

 

Es tradicional que en las empresas las palabras prevención y seguridad todavía se usen como sinónimos. Y, por lo mismo, es frecuente encontrarse con que se refieren a Programas de Seguridad o Programas de Prevención, indistintamente.

 

¿Es éste el caso de su empresa?

 

Desde luego que prevención y seguridad están muy relacionadas, están muy ligadas entre sí, tienen mucho que ver entre ellas, pero... ¡no son lo mismo! Surge, por lo tanto, la

necesidad de diferenciar estos dos conceptos.

Pero... ¿Cuál es la diferencia?

Una primera diferencia, básica y fundamental, nos hace entender que “Prevención es lo que se hace”, mientras que “Seguridad es lo que se logra”.

Es decir, nosotros no hacemos seguridad en las empresas; lo que hacemos es prevención y, dependiendo de lo que hagamos en materia de prevención, lograremos un determinado

grado o nivel de seguridad. ¿Le parece razonable?

Esta relación la entenderemos mejor si recordamos que la seguridad es: “un estado, en que el nivel de riesgos existentes se considera aceptable”; o bien, un estado en que los

riesgos existentes están bajo control”. Así sea que se trate de seguridad para las personas, para los bienes, para los procesos, para los ambientes de trabajo o para la misión de la empresa. ¿Y cómo se logra ello? A través de la prevención.

 

Prevención y Calidad

 

Pero prevención es un concepto y un valor que trasciende los límites del tradicional campo de acción de la Seguridad.

Sólo a modo de ejemplo, quisiera recordarle que los principales tratadistas del tema de la calidad, afirman sin reservas que “el principio fundamental de la Calidad… ¡es la

Prevención!”. Así se desprende, por lo demás, de la literatura de Deming, Juran, Ishikawa, Imai, etc. Y, tanto es así, que el afamado especialista a nivel mundial Philip Crosby, destaca a la Prevención como uno de Los Cuatro Principios Absolutos de la Calidad.

Y ello es fácil de entender y de aceptar cuando reconocemos que el mero avance desde el control de calidad (post-proceso) a un énfasis en el aseguramiento de la calidad (in-proceso), hizo indispensable incorporar un enfoque preventivo en el proceso para, precisamente, asegurar la calidad.

Más indispensable aún es la prevención cuando lo que se pretende o dice pretender en muchas empresas es lo que se ha dado en denominar calidad total.

Quiero aprovechar aquí de destacar dos afirmaciones de Philip Crosby, que me parecen de suma importancia.

Cuando le preguntaron “¿Cuál considera que es el pensamiento más importante de la filosofía que usted sustenta sobre la calidad?”, él respondió: “El pensamiento que les

dará mejores resultados es la prevención, porque es ella la que permite causar un trabajo libre de defectos”.

También se le preguntó acerca de las diferencias entre su filosofía de la calidad y las del Dr. Deming y de los demás gurúes de la calidad. Un tanto molesto, él respondió: “No es posible que a personas con la experiencia que tenemos el Dr. Deming, el Dr. Juran y yo, traten de colocarnos en cubículos con etiquetas específicas como en un zoológico.

¡Todos creemos que el problema de la calidad es responsabilidad de los directivos! ¡Y todos creemos que la prevención es la forma de resolverlo!”

domingo, 23 de septiembre de 2012

sábado, 8 de septiembre de 2012


LA MEJOR PREVENCION ES AQUELLA QUE FORMA PARTE INHERENTE DE LA CULTURA DE LA EMPRESA

ALEJANDRO PRIETO HERRERO

Muchos de nosotros al oír hablar de la prevención de riesgos laborales reaccionamos con disgusto al recordar a un grupo de impertinentes que nos viene a recordar como tenemos que realizar nuestras tareas diarias de la forma más segura posible, “como si yo no lo supiera”, olvidando que la tarea de esa persona no es otra que mejorar, proteger y asegurar la integridad y salud en nuestros puestos de trabajo. Afortunadamente esa percepción está cambiando y cada vez hay mayor conciencia en la necesidad de la prevención tanto por parte de las empresas como por parte de los trabajadores.

En mis más de diez años de experiencia he podido ver actitudes de todo tipo, desde el empresario que solo quiere evitar la sanción hasta el que hace de la seguridad de sus empleados una prioridad, desde el trabajador proactivo preocupado por su seguridad y la de sus compañeros hasta el que protesta porque las nuevas medidas de protección le impiden hacer su tarea como siempre la ha hecho, incapaz de comprender que el objetivo fundamental es su propia protección.

Cuando acudo a ver a muchos clientes les suelo contar la experiencia vivida en una importante empresa española en donde estábamos adecuando una máquina de carpintería, por su función una de las más peligrosas. Fuimos a poner una protección que debido a la complejidad de la máquina no era fácil. Hicimos las pruebas y comprobamos que no podíamos ponerla por lo que decidimos ir al taller a modificarla e instalarla al día siguiente. Le estábamos comentando esta incidencia al responsable de prevención de la empresa cuando se nos acerca un operario que utiliza a diario esa máquina a preguntar para qué sirve esa protección, cuestionando su utilidad, pues según él los accidentes se producen porque no se sabe utilizar la máquina. Tras un breve intercambio de opiniones nos retiramos a nuestro taller a hacer los trabajos que teníamos pendientes.

Al día siguiente volvimos a la empresa a instalar las protecciones que habíamos adaptado en nuestro taller, preguntamos por el operario que manejaba la máquina y que al día anterior había cuestionado la eficacia de las protecciones y nos dicen que había sufrido un accidente en esa misma máquina que él tan bien conocía y para la que no eran necesarias las protecciones de seguridad. Nos quedamos perplejos y disgustados, lamentando que no hubiésemos podido poner esa protección el día antes y que hubiese evitado ese accidente. Aun así y después de lo ocurrido se nos acerca un compañero del operario accidentado cuestionando nuevamente la eficacia de las protecciones que estamos instalando, que son un gasto innecesario y que por la naturaleza de la fábrica el que haya un accidente de vez en cuando es normal. Le recordamos lo ocurrido con su compañero y él nos cuenta todos los accidentes que ha sufrido a lo largo de su vida, que eran muchos, cómo si estos formasen parte del trabajo y que la causa principal se debe a distracciones y que son inevitables. Atónitos ante lo que estábamos escuchando terminamos el trabajo y nos marchamos.

Así pues, regresamos a esa empresa al año siguiente y coincidimos con el trabajador accidentado, afortunadamente ya recuperado. Hablamos con él y nos reconoció la peligrosidad de su trabajo y que si hubiese estado la protección que pusimos el día después de su accidente este nunca se hubiese producido. Era sorprendente el cambio experimentado en la actitud del trabajador siendo el primero en respetar todas las normas de seguridad de la empresa e instar a sus compañeros al cumplimiento de las mismas. Es una pena que este cambio fuese consecuencia de un accidente, pero como muchas veces ocurre no es hasta que ocurre alguna tragedia que no nos concienciemos de la imprevisibilidad de un accidente, de las tareas inherentes a nuestro trabajo y el peligro que este conlleva, siendo la observancia de las normas de seguridad la única manera de minimizarlos.

Podría seguir contando un sin fin de anécdotas recogidas en todos estos años de desempeño profesional, pero no es mi intención aburrir a la audiencia extendiéndome innecesariamente. Solo terminar haciendo una pequeña reflexión a modo de conclusión a lo descrito anteriormente y es que la mejor prevención es aquella que forma parte inherente a la cultura de la empresa. Esto que es tan fácil de decir y tan obvio es en realidad lo más difícil, pues implica cambiar la cultura de empresa y sus costumbres en muchos casos fuertemente arraigada entre los directivos y los trabajadores resultando muchas veces una tarea de titanes. Sólo con un equipo preparado, motivado y experimentado es posible. Por último y cómo reflexión final, animarlos a todos en perseverar en la mejora de la seguridad laboral y recordar que la mejor recompensa es volver a casa después de una jornada de trabajo es en el mismo estado en que salimos de ella.